NO SÉ SI SE PUEDE OLER EL MAR . . . PERO NO ESTÁ LEJOS

Ya está cerca . . .

No sé si será igual para todo el mundo, pero creo que puede ser similar para muchas personas . . . Recuerdo cuando viajábamos hacia la playa de vacaciones, después de llevar buena parte del trayecto, pero todavía quedando otro tramo, menor pero todavía considerable; todavía teníamos que pasar las montañas para después poco a poco ir bajando hasta el mar. Muchas veces en la montaña, aunque no se viera ni de lejos el mar, se podía intuir que estaba ya cerca. La humedad aumentaba y, en muchas ocasiones, se podía oler el mar.

Desde lejos pero se intuye . . .

El otro día analizando la situación de cara al retiro me acordé de cuando podía oler el mar a medida que avanzábamos en el viaje. Creo que era un viaje de unas 3 horas y ese momento especial se intuía a las 2 horas o 2 y cuarto. Es decir, cuando estábamos a los 2/3 o 3/4 de viaje. Ahora estamos en ese punto, se ha avanzado bastante hacia la jubilación y todavía queda un buen tramo, pero no estamos lejos. Se ha pasado con holgura más de la mitad del trayecto y ahora comienza la cuenta atrás. En esa carretera de montaña, llena de curvas y dificultades, se iba materializando la cercanía al mar. Aunque sabíamos que todavía teníamos que aguantar en el coche, estábamos tranquilos porque la arena, el agua salada y la meta estaba próxima. El mar me espera y ya casi puedo olerlo.

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