VIAJES: MÉXICO EN LA PIEL . . . UN SIMULACRO DE RETIRO? Parte 1

MÉXICO EN LA PIEL . . .

Ya te dije que no todo iba a ser dinero. Este es el primero de una serie de 3 posts de viaje a México. DISFRUTA!!

Hace poco entramos a ese monstruo de país que es México, más de 125 millones de personas y un crisol de culturas, etnias y sociedades que viven y mueren al sur de la gran frontera con EEUU, en uno de los países más diversos y mestizos del mundo. El caos y la paz reinan por igual a cada esquina que doblas, el gentío, la algarabía, ruidos, músicas, puestos callejeros y un sinfín de almas luchan por hacerse un hueco en sus calles más transitadas, en las demás, el sosiego gobierna, el descanso te recibe.

bella Morelia

El callejón del beso en Morelia, Michoacán, remanso de paz

PASADO COLONIAL

Tras visitar Morelia, antigua Valladolid, de pasado colonial y proyectada para grandes empresas, como albergar la capitalidad de la Nueva España, no hay más que ver su catedral; seguimos el camino hacia Pátzcuaro, pueblo que da nombre al lago que lo baña, con un poso religioso, en el que Vasco de Quiroga organizó para su desarrollo económico a raíz de los oficios que estableció en este pueblo y otros de la zona, como Santa Clara del Cobre.

La casa de los 11 patios

La Casa de los Once Patios, este es uno de ellos, en Pátzcuaro y abajo, detalle de un taller en Santa Clara del Cobre, los chayotes están para comérselos!

PLATA DE LEY

Nos alejamos de los posicionamientos coloniales de la curia para llegar a la gran mina de plata, Taxco, enclave único en la montaña esquilmada hasta la saciedad por todo el que ha llegado a estas tierras nahuatl. De recargado ornamento, naranja monarca y púrpura se engalana la fachada de su iglesia barroca, Santa Prisca, labrada al máximo detalle en cantera volcánica rosada, como un flamenco estático. Entre volkswagen beetle de más de medio siglo que suben y bajan sus empinadas y empedradas calles, los visitantes se deslumbran con los destellos del argento, la plata codiciada por conquistadores y ropaje de grandes caciques pre-hispánicos.

Fachada de Santa Prisca en Taxco y abajo los “bochos” subiendo y bajando las empinadas calles de esta cantera de plata.

OAXACA PARA SIEMPRE

Más al sur, llegamos a Oaxaca, gran bastión indígena, de traza reticular donde lo primero que hacemos es tomar una cerveza con chapulines, los saltamontes tostados y aliñados que se comen como aperitivo en esta zona. Nos sentimos más cercanos a la gente aquí, abrazamos las costumbres de la zona y caminamos hasta que los pies nos piden descanso y los ojos ya no pueden distinguir la paleta de colores de las casas para dormirnos anhelando no haber coincidido con la mítica celebración de la Gelagetza, la reunión de danzas indígenas de las 7 etnias que rodean la ciudad que da nombre al estado de Oaxaca.

Cualquier casa en Oaxaca, la mayoría maravillosamente mantenidas.

Cruzamos los desiertos y los bosques de órganos, esos cáctus alargados que rodean Puebla para llegar a esta macro urbe, la segunda del país, y disfrutar de su alegría en el callejón de los Sapos. En las afueras, en las faldas del volcán Popocateptl con su punta nevada y observando a las gentes, bulle tranquila Cholula, con más templos que días tiene el año y con la imponente Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios que está firmemente apoyada sobre una pirámide nahuatl dedicada a Quetzalcoatl que carga con el peso, el abuso y el intento de exterminio de los religiosos y colonizadores del viejo mundo, pero que sin ella se derrumbaría y esfumaría entre el bullicio del México contemporáneo.

El bosque de órganos, los cactus que rodean Oaxaca.

Continuará pronto . . . . .

 

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